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Fisiomorfosis

Sustancias ergogénicas legales: La cafeína.

La cafeína es una sustancia estimulante popularmente conocida en el mundo del deporte por su capacidad para mejorar el rendimiento. Durante varios años ha estado incluida dentro de la lista de sustancias dopantes de la Agencia Mundial Antidopaje, pero en el 2005 se retiró debido a que no se encontró una evidencia suficiente de que tuviera efectos ergogénicos, permitiéndose su uso.

¿Cómo actúa?

La cafeína ejerce su acción principalmente a nivel cerebral. Es capaz de bloquear los receptores de una hormona llamada adenosina, que se encarga, entre otras funciones, de moderar las situaciones de estrés (por ejemplo, hipoxia) y de regular la función del sueño, siendo una de las causantes de la sensación de somnolencia.

Al mismo tiempo, es capaz de evitar la degradación de una serie de proteínas que contribuyen a la secreción de la epinefrina (adrenalina sintética), con lo cual se provoca un efecto semejante a un aumento de adrenalina en la sangre.

Efectos para el deportista

Debido a la acción a nivel cerebral, la cafeína promueve un aumento en el estado de alerta y de atención junto con una disminución de la sensación de cansancio. Esto conlleva un ascenso en la velocidad de reacción, por lo que se responde más rápidamente a los estímulos externos, y en la resistencia. No obstante, esa disminución en la sensación del cansancio puede conducir a realizar un sobreesfuerzo desmesurado que incremente significativamente el riesgo de lesionarse.

Por otra parte, el aumento de la secreción y, por tanto, de los efectos de la epinefrina tiene consecuencias a nivel cardiaco, respiratorio y metabólico. En primer lugar, hay un aumento en la frecuencia cardiaca, la fuerza de contracción del corazón, la tensión arterial y, en consecuencia, el gasto cardíaco. Esto, junto con un esfuerzo intenso, puede resultar muy peligroso puesto que el riesgo de infarto se multiplica.

La cafeína también tiene un pequeño efecto broncodilatador, por lo que mejora la capacidad respiratoria y, por consiguiente, la captación de oxígeno.

Además, incrementa la velocidad de absorción de glucosa en el intestino, por lo que el nivel de glucosa en sangre es mayor y la oxidación de glucógeno exógeno aumenta en un 26%. Así pues, la ingesta de cafeína junto con hidratos de carbono beneficia a la conservación del glucógeno muscular, por lo que se mejora el rendimiento en competiciones de larga duración.

Otros efectos (en este caso, negativos) de la cafeína son el aumento del volumen plasmático y la estimulación de la secreción de jugos gástricos en el estómago. En cuanto al primero, al haber más volumen de plasma, se produce un efecto diurético, por lo que se orina en más cantidad y más a menudo y eso, junto con la gran cantidad de sudor producida durante el ejercicio, causa un aumento en la temperatura corporal y eleva el riesgo de deshidratación. En cuanto al segundo efecto, puede ser causante de alteraciones gastrointestinales como la diarrea.

Conclusión

A pesar de que se ha comprobado unos ciertos efectos beneficiosos en el rendimiento del deportista, la cafeína tiene unas consecuencias adversas muy peligrosas que pueden darse en mayor o menor medida según cada persona. En personas normales quizá el riesgo sea muy pequeño (siempre que no se ingieran grandes dosis), pero en sujetos con ciertas patologías, en especial hipertensos, debe evitarse su uso porque puede maximizar sus problemas hasta provocarles, incluso, una muerte súbita.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de |

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