Sistemas de medida de la intensidad en entrenamientos

La intensidad del entrenamiento es un factor fundamental dentro del ámbito deportivo. Junto con el volumen y el descanso, es determinante en la determinación del nivel de una carga. Por ello, es necesario contar con un buen sistema de medida para no caer en errores ni en malas interpretaciones que puedan perjudicar al desarrollo del ciclista.

Esos sistemas han ido evolucionando a lo largo de los años. Al principio, el factor que se tomaba en cuenta era la velocidad. Ésta es muy inexacta ya que hay una gran cantidad de condicionantes externos que influyen en ella y que pueden alterar los datos. Así, la velocidad del viento, el estado del asfalto o camino, la densidad del aire…, afectan considerablemente en la velocidad del ciclista. Así, un mismo ciclista en una misma carretera llana puede rodar a 45km/h con viento a favor o a 25km/h con el viento en contra, por ejemplo.

Con el paso del tiempo, fue adquiriendo relevancia la frecuencia cardiaca como herramienta de control de la intensidad. Esa variable es mucho más representativa, ya que el esfuerzo se relaciona directamente con diversos factores fisiológicos (la propia frecuencia cardiaca, el consumo de oxígeno, la producción de lactato…). No obstante está limitada por dos rasgos: en primer lugar, la frecuencia cardiaca no responde inmediatamente ante un cambio en el esfuerzo, sino que se adaptará poco a poco; en segundo lugar, hay ciertos componentes externos e internos que pueden afectarle, como la temperatura ambiente, el estado de hidratación, las ayudas ergogénicas…

En la actualidad el sistema utilizado a nivel profesional y que cada vez se está imponiendo más en el sector aficionado, es el entrenamiento por potencia. La potencia proviene del producto entre la fuerza generada y la velocidad a la que se consigue. Este método obvia los condicionantes externos para centrarse en la potencia que el ciclista genera en cada pedalada. Por tanto, ante un cambio de ritmo, la potencia inmediatamente subirá, por ejemplo, de 200 a 300W instantáneamente, mientras que la frecuencia cardiaca podrá sufrir un retraso de unos 30 ó 40 segundos hasta adaptarse al nuevo esfuerzo.

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Además, la potencia ofrece una medida mucho más precisa debido a que obvia la gran mayoría de los condicionantes externos, ya que su valor aumentará o disminuirá en función del esfuerzo que esté realizando el ciclista a la hora de pedalear.

Así pues, podríamos certificar que el entrenamiento por potencia es la una nueva herramienta que concede al ciclismo una nueva visión sobre el control de la intensidad en cada carga.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de |

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