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Fisiomorfosis

Ser Hipócrita

¿Apreciado doctor David, que me puede aconsejar para poder ser realmente feliz?. El doctor se quedo mirando fijamente a los ojos de su paciente y como era de esperarse nada le pudo responder, ¿qué podrá saber un médico acerca de las angustias del alma?, era de esperarse, nada por supuesto. Replico la angustiada mujer. En la Inglaterra del siglo XIX fueron muy común los casos de depresión en las personas, tanto así que los consultorios médicos se convertían en los lugares donde la gente intentaba buscar una alivio a su situación.

El Doctor David presionado por la situación y las constantes quejas, problemas e historias tristes que le contaban a diario sus pacientes, decidió un día cerrar su consultorio e ir a dar un paseo por las calles de la ciudad. Tratando con esto de olvidar un poco la situación que estaba viviendo su comunidad.

Al llegar al parque de la ciudad se hacía oír un gran alboroto por parte de una multitud, “sigan, sigan hoy será la presentación del famoso payaso Harris, no pierdan esta gran oportunidad para morirse de la risa”, exclamaba a voz en cuello un hombre. Efectivamente se trataba de un circo, el alboroto no daba para menos, el medico no lo pensó dos veces, compro su entrada y siguió para ver el espectáculo, el famoso payaso Harris hizo su aparición y con sus ocurrencias hizo reír hasta donde no mas al afligido medico, el cual salió del circo muy alegre por lo que había experimentado.

Al otro día llego a su consultorio con una brillante idea, creía tener la formula para hacer feliz a la gente de su ciudad, cuando un paciente llegaba triste o con depresión le consejo que le daba era: “Quieres volver a sonreír, quieres ser feliz nuevamente, ve al circo a una función de Harris el payaso”, así lo hacia con todos los pacientes que a diario acudían a su consultorio.

Su prestigio comenzó a crecer, con el dicho de que era el Médico que le devolvía a la gente la sonrisa y las ganas de vivir. Su popularidad era extensa, cientos de personas acudían a diario a su consultorio. Cierta mañana llegó un hombre a su consultorio, con la cabeza abajo y con una profunda tristeza que se reflejaba en su mirada, Doctor he oído hablar de Ud, que puede o tiene la solución a la tristeza, necesito que por favor me diga cual es el secreto para ser feliz exclamo el angustiado hombre. El médico le replicó, pero amigo, ¿por qué estas triste?, si puedes reír y ser feliz hasta morir, no te preocupes que tengo la solución, mira es fácil, cómprate una entrada y ve al circo a una función de Harris el payaso y vuelve mañana y me cuentas como te sientes.

El hombre irrumpió en llanto, no puedo doctor, no puedo hacerlo.¿Pero por qué amigo?, mira es muy fácil, si quieres yo te regalo la entrada al espectáculo, le respondió el médico, debes intentarlo hazlo y tu vida cambiará. El hombre siguió llorando, no lo puedo hacer doctor por que existe un grande problema, ¿pero qué problema va existir con que vayas a un circo?, respondió el médico. si doctor existe un gran problema por el cual no puedo ir, Yo soy Harris el payaso, respondió el angustiado hombre…

Muchas veces en nuestra vida nos ha tocado por circunstancias quizás ajenas a nuestra voluntad, hacer el papel del payaso, reímos por fuera pero lloramos amargamente por dentro.