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Fisiomorfosis

Padre, quiero ser como tú

Ser padre es quizá la responsabilidad más grande que un hombre podrá tener en toda su vida y es que casi todo niño quiere llegar a ser algún día como su papá. Muchos son los padres que se esmeran por darle un buen ejemplo a sus hijos por medio de palabras y lecciones pero que, de forma subliminal, crean monstruos por medio de su actuar.

Es por ello que hoy quiero compartir la siguiente reflexión:

Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal, sin ningún tipo de percance. Pero yo tenía que viajar, tenía tantisimos compromisos.

Mi hijo aprendió a comer cuando menos me lo esperaba, dijo sus primeras palabras cuando yo no estaba. ¡Cómo crece mi hijo de rápido! ¡Cómo pasa el tiempo! Me dije.

Mi hijo a medida que crecía me decía: ¡Papá, algún día seré como tú!

No en pocas ocasiones mi hijo me preguntaba: ¿Cúando regresas a casa papi?
No lo sé hijo, pero cuando regrese jugaremos juntos… ya lo verás… Era siempre mi respuesta.

Mi hijo cumplió diez años hace pocos días y me dijo: ¡Gracias por la pelota papá! ¿Quieres jugar conmigo?
Hoy no hijo… tengro muchas cosas que hacer… Le dije.
Está bien papá, otro día será… Se fue sonriendo, siempre en sus labios las palabras “yo quiero ser como tu…

Mi hijo regresó de la universidad el otro día, todo un hombre. Hijo, estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco… Le dije.
Hoy no papá, tengo compromisos, por favor préstame el auto para visitar algunos amigos, me respondió.

Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar. Hoy le llamé: Hola hijo quiero verte.
Me encantaría padre, pero es que no tengo tiempo… tú sabes, mi trabajo, los niños… Pero gracias por llamar, fue increible oir tu voz.

Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo era como yo.