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Fisiomorfosis

Obesidad infantil, mejor prevenir que lamentar

Ay tan lindo el bebé todo gordito” – Seguramente más de una vez habrás escuchado una frase similar a ésta y es que durante mucho tiempo se ha tenido la idea de que los bebes gorditos, cachetones y rosaditos son los más sanos, pero esto no es así.

Los malos hábitos alimenticios que el infante adquiere desde edades tempranas pueden llevar al niño a enfrentarse a serias consecuencias físicas y psicológicas cuando sea mayor. Y es que el riesgo de desarrollar trastornos durante la adolescencia se incrementa cuando desde pequeño no recibe una alimentación adecuada para su edad.

Aunque para la mayoría de madres tener un hijo cachetoncito y rosadito es señal de salud la opinión de los nutricionisitas infantiles es muy diferente, ya que este tipo de trastornos en el desarrollo del niño ocasionan problemas en la salud integral, física, mental y social de aquellos infantes que la sufren, y, de no llegarse a controlar a tiempo, pueden generar problemas tanto a corto como a largo plazo, especialmente en los ámbitos de la salud relacionados con la hipertensión, el colesterol, las enfermedades cardiovasculares, problemas con los huesos, entre otras.

Una enfermedad directamente relacionada con la obesidad infantil es la anorexia y es que, debido a que los medios enseñan que desde cualquier punto de vista ser obeso es un pecado, aquellos niños que alcanzan la pubertad sienten inmensos deseos de bajar el exceso de peso a toda costa, incluso a costa de su propia vida al recurrir a prácticas como la anorexia o la bulimia.

Prevenir la obesidad infantil es relativamente simple, solo hay que las siguientes recomendaciones básicas:

  • Preparar alimentos que incluyan los tres principales grupos alimenticios: proteínas, vitaminas y minerales. Esto les permitirá crecer sanos y fuertes.
  • No trate de sobrealimentar al niño. Sirva cantidades adecuadas para la edad del infante.
  • Aunque el niño le haga pataleta, evite en lo posible que ingieran alimentos chatarra en lugar de comidas completas.
  • Enseñele a comer despacio, a masticar bien y a comer siempre a la misma hora.
  • incluya en las loncheras frutas, verduras que se puedan comer crudas como zanahorias o pepinos, y para beber jugos naturales o simplemente agua. Adicional a esto puede prepararle un emparedado que, además de la carne fría, contenga verduras (como tomate y lechuga).
  • Evite que el niño coma alimentos fritos de forma excesiva.
  • Aunque a los niños les encanta, evite que el infante consuma dulces de forma excesiva. De hecho, se recomienda que el consumo de dulces sea controlado directamente por los padres.