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Fisiomorfosis

No hay mal que por bien no venga

A veces es necesario que nos pasen cosas ‘malas’ en la vida para obtener aquello que tanto anhelamos o necesitamos. Aquellas cosas que vemos como malas, pueden en realidad ser una bendición. Esto lo podemos ver claramente en el cuento de un pájaro que se refugiaba todos los días en las ramas secas de un árbol, en medio de una inmensa llanura desértica. Quizá no era el ‘gran lugar’, pero el pájaro se sentía seguro en aquel sitio que consideraba como su refugio, como su todo.

Un día, y sin ningún aviso aparente, una serie de varias ráfagas de viento desértico arrancaron de raíz aquel árbol hogar del pájaro, obligando al pobre, en medio de su tristeza, a volar cientos de kilómetros en busca de otro ‘refugio’. Luego de mucho buscar, nuestra protagónica ave llegó a un frondoso bosque de árboles cargados a mas no poder de deliciosos y exóticos frutos.

Como es evidente en esta historia, si aquel pájaro no hubiera vivido aquella calamidad, seguramente hubiera seguido viviendo entre la aridez, incapaz de renunciar a su falsa seguridad. Incluso en medio de la desgracia y la profunda tristeza, se atrevió a buscar por otro lado siendo finalmente recompensado con un mejor lugar.

Es por ello que, aún en medio de las cosas malas que nos suceden, no debemos caer en el desespero ni abrazar el demonio del pesimismo.

Debemos mirar siempre adelante buscando un nuevo y mejor bosque frondoso al que podamos llamar hogar.