Los preplayas tenían razón

Antes de que te asustes o entres en cólera, permite que me explique. Los preplayas se definen por varias características, pero las más habituales son que entrenan bíceps a diario y odian la palabra «pierna». Son esos hombres, normalmente jóvenes, que han reducido el arte de la musculación y la fuerza a una especie de narcisismo grotesco y absurdo.

Ahora bien, los hay de dos tipos. El primero se apunta al gimnasio uno o dos meses antes de ir a la playa, es el tipo más frecuente y el que bautiza la especie. Pero existe un segundo tipo que merece nuestra atención, que incluso puede enseñarnos algo, por increíble que parezca. Se trata del preplaya constante, el que se prepara para la playa durante todo el año. Lo verás realizando diez tipos distintos de curl de bíceps y quizás algo de pecho u hombro para rematar su «rutina». El tren superior, y en particular los brazos, es todo lo que parece existir para él. Sus piernas son escuálidas y no le preocupan los básicos. Ni siquiera sabe lo que son.

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Pero existe un problema. Y es que obtiene resultados. No son resultados que redunden en una gran armonía visual o un gran rendimiento a nivel de cargas, pero los preplayas constantes suelen caracterizarse por poseer unos brazos muy bien desarrollados, en ocasiones mejores que los de otros deportistas que trabajan el cuerpo como unidad.

¿Cúal es entonces su secreto? La especialización. Si entrenas un músculo de manera regular y constante, varias veces por semana, será inevitable su desarrollo. Y esto sin que necesariamente debas imprimir un nivel de esfuerzo máximo en cada sesión. El sólo hecho de trabajar el músculo objetivo con una gran frecuencia semanal y mayor volumen produce resultados magníficos.

Eso sí, procura rotar tus puntos débiles al aplicar esta técnica y reduce el trabajo del resto del cuerpo al nivel de mantenimiento. No seas preplaya.

 

Los preplayas tenían razón
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