Saltar al contenido
Fisiomorfosis

Libérate de la depresión

La mayoría de las veces sufres porque la realidad no concuerda con tus sueños, deseos e ilusiones, y otras porque sientes que no encajas en esa sociedad que te ha programado para ser feliz o desdichado, según te aprieten, como a un robot, diferentes botones, que te manipulan. Por ejemplo, para hincharte de orgullo te accionan el botón de la alabanza: ¡Que linda eres!, ¡Eres muy buen conversador!, ¡No hay otro igual, eres maravilloso!, ¡No podríamos vivir sin ti!, ¡Eres una joya!, etc. Para que te quedes allá arriba, usualmente te pisan también el botón del aprecio. Sin embargo, cuando te quieren hundir, como quien desinfla un globo de aire, basta con apretar el botón de la crítica: ¡Cada que hablas metes la pata!, ¡Sólo sirves para cuidar la casa!, ¡Vales menos que nada!, etc.

¡DESPROGRAMATE!, tú eres único, no tienes clones, ni tampoco tienes obligaciones de parecerte a nadie. Cada uno de nosotros vino a esta mundo a cumplir tareas diferentes de amor y de perdón. Obra según tu conciencia, y recuerda que la única manera de no decepcionarte de otra persona es no esperar nada de ella.

Nadie es tu propiedad, ni siquiera tus hijos. No los programes con tus propias ilusiones. Deja que cada uno trate de hacer realidad sus sueños. Orienta con la luz de tu experiencia y conocimiento, castigando sólo cuando sea imperioso hacerlo para reforzar un mensaje de corrección del rumbo, pero nunca para descargar una rabia o quedar bien con tus amigos, familiares o vecinos.

No pidas amor a los demás, pues muchas veces no lo tienen ni para ellos mismos. Dáselos tú, pero sin esperar nada a cambio, sin condiciones. Compréndelos y perdona todo, incluso a ti mismo. Comienza ahora mismo a vivir tu vida.