Las tendinitis en el ciclismo

Los tendones son estructuras formadas por fibras de colágeno que se sitúan entre el músculo y la inserción de éste. Su función es la de transmitir la fuerza ejercida por el músculo al hueso en el que se inserta para producir movimiento. La disposición de sus fibras les permite disponer de unas características elásticas que facilitan su alargamiento cuando son sometidos a cierta presión, cuando el músculo se contrae.

La lesión más típica de los tendones son las tendinitis. El mecanismo de lesión más frecuente es por sobreuso (distensiones repetitivas) o por una distensión fuerte. Entonces se producen microrroturas en las fibras de colágeno que, si se continúa forzando el tendón, puede derivar en una rotura total. Normalmente, una mala técnica en el ejercicio que se está realizando es la causante de la lesión, ya que esta mala técnica deriva en una posición forzada que provoca bien un roce entre el tendón y alguna superficie ósea o bien un sobreestiramiento repetido de éste.

Los tendones, al contrario que los músculos, no están vascularizados, es decir, no reciben aporte sanguíneo. Por tanto, su capacidad de recuperación es mucho menor que la de aquéllos, por lo que una tendinitis puede durar desde unos pocos días hasta meses. El síntoma más destacable es dolor en la sección distal o proximal del músculo al contraerlo, limitando la funcionalidad del mismo y la capacidad de generar fuerza.

En la gran mayoría de los casos de tendinitis, el tratamiento pasa por reposo, para permitir la cicatrización de las microrroturas, y antiinflamatorios. Según el tendón lesionado, se propugnarán ejercicios de estiramientos de la musculatura a la que van unidos o modificaciones en la técnica del ejercicio. El hecho de mantener reposo es muy importante porque, en el caso de mantener la actividad, ponemos en riesgo la integridad del tendón y podría romperse. Si se rompe, habría que recurrir al tratamiento quirúrgico ya que no puede volver a unirse por sí solo. Además, perdería buena parte de su elasticidad, con el riesgo que ello conlleva.

En el caso del ciclismo, las tendinitis más comunes son:

Tendinitis del tendón rotuliano –> Las causas más frecuentes son una mala posición encima de la bicicleta (muy baja, adelantada o con los pies mirando hacia dentro), excesivo trabajo en cuestas o hacer demasiados kilómetros. El dolor se sitúa en la parte inferior de la rótula. Para aliviarla, de debe hacer reposo con antiinflamatorios y modificar la posición en la bicicleta (subir o retrasar el sillín, o cambiar la posición de las calas) o el plan de entrenamiento.

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Tendinitis cuadricipital –> Tiene lugar en el tendón cuadricipital (une el cuádriceps con el polo superior de la rótula), debido a una mala posición en la bicicleta por tener el sillín demasiado bajo o adelantado, por llevar desarrollos grandes o por hacer subidas prolongadas. El dolor se localiza en la sección superior de la rótula. El tratamiento consistiría en reposo, antiinflamatorios y, si es necesario, modificar la posición del sillín. Un programa de estiramientos del cuádriceps también sería muy beneficioso.

Tendinitis de la pata de ganso –> Se produce por pedalear manteniendo una rotación externa de la tibia, que puede ser debida a llevar el sillín demasiado alto o a una dismetría de las extremidades. También puede deberse a algún golpe. Se puede notar el dolor en la parte interna del muslo. El tratamiento pasa por reposo, antiinflamatorios, mejorar la flexibilidad de la musculatura isquiotibial y/o cambiar la posición de la bicicleta si procede.

Síndrome de la banda iliotibial –> Mirar el artículo sobre este síndrome.

Tendinitis bicipital –> Puede deberse a llevar el sillín demasiado adelantado o alto, a tener las calas desviadas hacia el interior, a un incremento excesivo del kilometraje o a factores morfológicos (genu varo o desviación lateral de las rodillas). El dolor se situará en la parte posterior de la rodilla. Como tratamiento, debemos guardar reposo con antiinflamatorios, corregir la posición encima de la bicicleta, mejorar la flexibilidad del músculo o modificar la posición de las calas.

Tendinitis aquílea –> La tendinitis aquílea aparece, normalmente, por llevar las calas demasiado adelantadas, por llevar unas zapatillas demasiado flexibles o por pedalear con demasiada “carga” posterior. Percibiremos el dolor en la zona alta del talón, justo en el tendón de Aquiles. El tratamiento pasará por modificar la posición de la cala o del ciclista encima de la bicicleta, usar un calzado más rígido o modificar la técnica de pedaleo.

Tendinitis del tibial posterior –> Su causa puede ser una rotación externa de las calas o padecer de “pies planos”. El dolor se notará en la zona posterior del maléolo externo. Para tratarla, podemos modificar la posición de las calas o realizar estiramientos del tibial posterior. Todo ello tras guardar reposo con antiinflamatorios.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFísico.net

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