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Fisiomorfosis

La supercompensación | .

Por supercompensación se entiende un estado de forma corporal más elevado como consecuencia al proceso de adaptación de las respuestas específicas tras la aparición y superación de un estímulo estresante o fatigante. Es decir, tras una carga de entrenamiento el organismo padece un cansancio que causa una disminución en el rendimiento del deportista. Si se produce un periodo de descanso suficiente, se producirá una adaptación de manera que el estado de forma será mayor que antes de aquel entrenamiento.

En relación con lo anterior, el objetivo del entrenamiento debe ser la fatiga, ya que será el factor que provoque las adaptaciones orgánicas al ejercicio y, por tanto, el aumento de la forma física. Aquí es donde entran en juego los distintos principios del entrenamiento que serán los que determinen el éxito o el fracaso en una planificación.

Así pues, el entrenamiento debe ser individualizado, progresivo, planificado y evaluado. Cada persona tiene unos límites, una capacidad de recuperación, etc., diferentes, por lo que los entrenamientos deben enfocarse de manera que se consiga un estímulo óptimo que, tras la recuperación, provoque el fenómeno de supercompensación. Al mismo tiempo, hay que ser capaz de reconocer el tiempo necesario para recuperar cada tipo de entrenamiento, ya que ese tiempo es distinto para una carga por series que para una carga aeróbica.

Por otra parte, será preciso detectar el punto en el que se produce la supercompensación para aplicar otra carga y poder seguir la evolución positiva. Si el descanso es demasiado largo, la mejora desaparecerá y siempre estaremos al mismo nivel; si, por el contrario, es muy corto, la fatiga se acumulará excesivamente y el rendimiento disminuirá.

Obviamente, si aplicamos siempre la misma carga en un periodo de tiempo largo, el cuerpo se acostumbrará y ya no responderá a la misma, por lo que no se producirá ninguna mejora y la evolución se estancará. Es necesario, por tanto, aumentar la intensidad de los estímulos para producir la fatiga y poder provocar la adaptación del organismo y, en definitiva, la mejora de la forma física.

Todos estos aspectos hacen imprescindible la presencia de una persona que se encargue de manejar todos esos factores y que, aplicando los conocimientos que posee, planifique una secuencia de entrenamientos adecuada para poder optimizar el rendimiento de cada sujeto, ya que es muy complicado controlarnos a nosotros mismos porque la ambición, muy a menudo, nos ciega. Estamos refiriéndonos al ., el profesional que posee los saberes y herramientas necesarios para estudiar el comportamiento físico y fisiológico de cada deportista con la finalidad de alcanzar el máximo rendimiento.

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Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de |