Hipoxia terapéutica | .

Actualmente, está ocurriendo un cambio en la terminología. La Administración Australiana de Procedimientos Terapéuticos (TGA) considera la exposición a la hipoxia como una terapia médica reconocida oficialmente. Recientemente, la TGA publicó un documento de consulta en el que nombraron “terapia hipóxica” a esta intervención, basándose en su “modificación de procesos fisiológicos”.

En este documento, la TGA hace referencia a todos los dispositivos utilizados para entrenamiento en altitud y terapia hipóxica como “hypoxicators”. Desde esta organización se sugiere una regulación preceptiva de estos dispositivos y sistemas debido a la preocupación de que los hypoxicators son “potencialmente peligrosos, sin tener en cuenta la finalidad del fabricante” y que “… su uso puede provocar en el usuario varios efectos adversos, como hipoxemia”. La preocupación de la TGA también se aplica a sujetos saludables (por ejemplo atletas) para entrenamiento en altitud y propone que los hypoxicators deben ser regulados como dispositivos médicos.

Evidentemente, los hypoxicators deben cumplir los requerimientos esenciales de los dispositivos médicos (por ejemplo, seguridad médica eléctrica y compatibilidad electromagnética) y deben ajustarse a los principios esenciales de calidad, rendimiento y seguridad de la Unión Europea y Australiana.

Además, tal y como comentó el Dr. Millet, los efectos fisiológicos de la exposición a hipoxia tanto en reposo como durante el ejercicio y también varias combinaciones con el cambio en la presión barométrica o la hora del día, etc., pueden variar. Sin embargo, en todas esas situaciones participan los mecanismos fisiológicos subyacentes, los cuales son inducidos por las vías de detección de oxígeno a nivel sistémico y celular.

Otro término utilizado es “entrenamiento en hipoxia intermitente” (IHT), en alusión a la exposición a hipoxia en reposo. La reciente sugerencia de utilizar diferentes términos para hipoxia en ejercicio (y llamarla IHT) e hipoxia en reposo (denominarla exposición intermitente a hipoxia o IHE) simplemente describe diferentes protocolos de la misma terapia. A pesar de que parece que la palabra “exposición” es redundante porque no explica qué hace la terapia o para qué se utiliza, normalmente no solemos decir “exposición a pesas” o “exposición a correr” o “exposición a sauna”.

Debido a que el principal objetivo de la exposición a hipoxia, ya sea en reposo o en trabajo, es ofrecer una cierta fatiga por entrenamiento, el término “entrenamiento” es apropiado para ambas modalidades.

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En vistas del reciente documento de consulta de la TGA y las regulaciones de dispositivos médicos propuestas, el término de entrenamiento en hipoxia debe refinarse y volverse más preciso y conciso. Por tanto, puede proponerse el uso de “hipoxia terapéutica” (TH) como un término genérico para todos los tipos de entrenamiento en hipoxia, además de una breve descripción específica y un protocolo de uso.

La palabra “terapéutico” en el término TH ofrece un importante mensaje de que el tratamiento con hipoxia tiene beneficios terapéuticos demostrables, como una mejora en el rendimiento físico, mientras que los riesgos asociados se reducen al mínimo. Por convención, debe aceptarse que el término TH cubre sólo protocolos de entrenamiento hipóxico moderados y no dañinos.

Una implicación adicional del papel de la TGA es el requerimiento de evidencia clínica apropiada para demostrar los beneficios de la terapia. Desafortunadamente, todavía son muy escasos los estudios que proporcionen dicha evidencia.

En palabras de los estudios clínicos, actualmente se utilizan normas más estrictas para la validación de nuevas terapias y, en contraste a muchos estudios fisiológicos deportivos, los estudios en grupos muy pequeños de pacientes sólo pueden emplearse para estudios piloto con conclusiones y recomendaciones no-exhaustivas. Gore y otros hicieron una importante puntualización de que para

El consenso en la terminología de la TH es fácil de alcanzar, a diferencia de establecer los usos óptimos de la misma, por lo que es necesario más información procedente de estudios diseñados concienzudamente. Esto puede ayudar a recorrer muchos años de estudios científicos y tecnológicos con las necesidades prácticas de atletas y pacientes, y, de esta manera, facilitar la meta de hacer la TH más económica, segura y accesible.

Traducido de: Bassovitch, O. (2010). Therapeutic Hipoxia: Overdue Naming Convention. Sports Medicin, 40, 897-898.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de www.|

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