Hierro endógeno y ejercicio físico | |

El hierro es uno de los oligoelementos más abundantes en el metabolismo celular de los seres vivos. El cuerpo humano contiene entre 3 y 5 gramos de hierro, de los cuales la mayoría se incorporan al centro activo de las proteínas transportadoras de oxígeno: hemoglobina (entre un 60 y 70%) y mioglobina (10%). Otra pequeña parte se dirige a algunos sistemas biológicos como el transporte de electrones en las mitocondrias.

El organismo pierde en torno a 1 ó 2mg. de hierro por día, los cuales se recuperan mediante la absorción intestinal, sobre todo en la zona del duodeno. Un balance negativo de hierro muy prolongado puede suponer el desarrollo de una deficiencia de hierro, la cual comienza con el agotamiento de las reservas de hierro (deficiencia de hierro prelatente), seguido por una incapacidad para transportar las reservas de hierro (deficiencia de hierro latente) y finalmente, con el bloqueo de la eritropoyesis (anemia por deficiencia de hierro).

Está demostrado que, con la práctica deportiva, los niveles de hierro tienden a disminuir y a caer en déficit. Con el ejercicio físico intenso los niveles de ferritina sérica se reducen, incrementa la absorción intestinal de hierro, aumenta la eliminación de hierro y agota las reservas de hierro en el hígado y en la médula ósea.

En consecuencia, la ingesta recomendada de hierro para la población general (sobre 15mg/día para hombres y en torno a 18mg/día para mujeres), no es válida para deportistas. Así, la ingesta de éstos será mayor en función del tipo y nivel de actividad física que realizan, con tal de suplir las pérdidas generadas por el ejercicio. No obstante, es necesario tener en cuenta que la dieta de un deportista debe constar de una ingesta energética mayor que la de la población general. Por tanto, si un hombre normal debe consumir en torno a 2700kcal/día, un deportista puede requerir 4000 o más kilocalorías. Ésa diferencia contribuye a aumentar también el consumo de hierro.

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En el ámbito deportivo está muy extendida la suplementación de hierro. Esta práctica puede ser beneficiosa para todas aquellas personas que tiendan a sufrir anemia debido a que, debido a la genética, sus niveles de hierro sean constantemente bajos. En personas que no sufren anemia no se ha demostrado todavía que la suplementación tenga efectos positivos, por lo que con el aporte proveniente de la dieta es suficiente para cumplir los requerimientos. Por tanto, previamente al consumo de hierro por suplementos sería necesario un análisis de sangre para comprobar los niveles del sujeto.

En resumen, la suplementación con hierro es totalmente necesaria para todos aquellos deportistas que sufran anemia o que, de por sí, posean unos niveles de hierro bajos. Ello podrá prevenirles de una reducción de rendimiento considerable provocada por déficit de hierro. No obstante, para sujetos que estén completamente sanos y con los valores de hierro normalizados, es innecesario cumpliendo siempre con los requerimientos mediante la dieta.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de |

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