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Fisiomorfosis

Fatiga neuromuscular durante un ejercicio de larga duración en bicicleta | |

Un estudio realizado en la Universidad de Borgoña determinó que un ejercicio de 5 horas de duración en bicicleta realizado a una intensidad del 55% de la potencia máxima reduce progresivamente la capacidad máxima de generar fuerza voluntariamente en el cuádriceps. Esta reducción de rendimiento se debe a la aparición de fatiga neuromuscular entendiéndola, según esta investigación, desde tres componentes: las propiedades contráctiles musculares, la excitabilidad y el impulso nervioso. Así, el primero de ellos ya se veía mermado desde la primera hora de ejercicio, mientras que los dos últimos empezaron a caer en los momentos finales.

La disminución de las propiedades contráctiles supone alteraciones en el proceso de acoplamiento excitación-contracción. Así pues, la capacidad de esfuerzo del músculo y su tiempo de contracción caen significativamente. El mecanismo por el cual se producen estas consecuencias no se conoce exactamente, pero se piensa que pueden estar involucrados la liberación de calcio desde el retículo sarcoplasmático y la reducción de la capacidad de los puentes cruzados para formar uniones fuertes. Esas alteraciones, a su vez, pueden deberse a cambios metabólicos inducidos por el ejercicio (como la acumulación de iones H+ y fosfato inorgánico). Todo esto provoca que, tras el ejercicio de 5 horas, la fuerza isométrica máxima se reduzca en torno a un 18%.

Por otra parte, los cambios en la excitabilidad muscular no se producen hasta la última parte del ejercicio, cuando ya han pasado 4 horas. En este caso, el mecanismo de producción parece derivar de la acumulación de potasio (K+) y de amoníaco. Este deterioro de la excitabilidad de las fibras resultante de la alteración en el proceso iónico (bombeo de Na+-K+, gradientes de Na+-K+) parece persistir tras el ejercicio durante al menos 30 minutos.

El nivel de activación neuronal también se ve reducido al final del ejercicio, ya que se detecta una disminución en la actividad electromiográfica tanto del vasto externo como del vasto medial. Esto provoca dificultades en la capacidad para reclutar un mayor número de unidades motoras voluntariamente al final del ejercicio, lo cual también contribuye significativamente en la caída de la fuerza máxima voluntaria y, por tanto en la fatiga.

Toda esta evidencia ratifica la necesidad de seguir una planificación del entrenamiento progresiva (es decir, sin altibajos, ya que una carga demasiado alta puede derivar en fatiga central excesiva y, en consecuencia, en necesidad de realizar un descanso prolongado con la pérdida de rendimiento consiguiente) y de utilizar la suplementación adecuada para reponer los electrolitos que se pierden durante el ejercicio.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de |

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