¿Engorda el pan? (Alan Aragon)

En este análisis de un estudio científico, Alan Aragon examina el impacto del pan en las dietas hipocalóricas.

Objetivos del estudio

Pese a la ausencia de evidencia científica el pan es uno de los alimentos más restringidos en las dietas hipocalóricas populares. El objetivo de este estudio era comparar dos estrategias nutricionales (con y sin pan) diseñadas para promover la pérdida de peso en mujeres obesas/con sobrepeso.

Métodos

Un estudio clínico, prospectivo y aleatorio en el que122 mujeres >18 años, BMI ≥ 25 < 40kg/m(2) fueron divididas en dos grupos: grupo de intervención (PAN, n = 61) ay grupo de control (SIN PAN, n = 61). Ambos grupos recibieron una dieta baja en calorías (con o sin pan) junto a pautas de educación y actividad física, y fueron monitorizados durante 16 semanas.

 

Resultados

104 mujeres completaron el estudio (48.4 ± 9 años, 29.8 ± 3.5 kg/m(2)). Los marcadores antropométricos y bioquímicos mejoraron después de la intervención sin diferencias significativas entre ambos grupos. El grupo PAN incrementó notablemente el consumo de cereales (3.2 ± 1.3 a 3.7 ± 0.5 tomas diarias, P < 0.05) y el porcentaje de energía de los carbohidratos (41.2 ± 6.4 vs. 45.9 ± 5.0% P < 0.001) y redujo el de grasa (39.0 ± 6.6 vs. 32.7 ± 5.1% P < 0.001).

En contraste, el grupo SIN PAN incrementó la discrepancia con el consumo recomendado. El grupo SIN PAN sufrió la mayoría de renuncias a seguir el experimento (21.3% vs. 6.6%, P < 0.05).

Conclusiones

La inclusión de pan en una dieta hipocalórica diseñada para perder peso favoreció una mejor evolución de los parámetros dietéticos y una mejor adherencia a la dieta con menos renuncias.

Puntos fuertes del estudio

Este estudio es único e interesante. También resulta relevante a la luz de la reciente oleada de propaganda anti-cereales por varios autores de moda y sus seguidores. Este es el primer estudio en comparar la inclusión y exclusión específica de pan en sujetos adultos obesos y con sobrepeso. Los autores señalan el importante punto de que en base a la tendencia dietética, la población española ha reducido su consumo de pan de 368 g/día en 1964 a 134 g/día en 2006 (11), pero sin embargo la obesidad en adultos se incrementó del 17,4% en los años 90 al 24% en los 2000 (12).

Los sujetos recibieron sesiones de formación/consejo. La actividad física fue impuesta (aunque laxamente) para al menos tres veces por semana de 30 minutos de “actividad física de moderada a intensa”.

Limitaciones del estudio

Hubiera preferido la absorciometría dual de rayos X (DXA) en lugar del análisis por impedancia bioeléctrica (BIA) para comprobar la composición corporal. Pimentel et al observaron que el BIA no sólo sobreestima el porcentaje de grasa corporal (%BF) en sujetos con sobrepeso en un 14,2%, pero también infraestimó el porcentaje graso en sujetos obesos en un 10,9% (13).

 

Además LaForgia et al descubrieron que el BIA posee escasa precisión individual en comparación con el modelo de cuatro compartimentos (14), que es el método más exhaustivo para evaluar la composición corporal, incluyendo la masa grasa, la masa mineral ósea, el agua total corporal y la masa residual.

Los autores del presente estudio reconocen ignorar cuales hubieran sido los resultados después de esas 16 semanas. Además los resultados podrían estar limitados a esa muestra particular de mujeres.

Comentario/aplicación

En primer lugar, no hubo un cambio significativo de la composición corporal entre los grupos. El grupo del pan perdió 4,3kg mientras que el grupo sin pan perdió 4kg. En lo tocante a grasa corporal, el grupo del pan perdió un 2,5% mientras que el grupo sin pan perdió un 2,1%. Ambos grupos perdieron masa muscular (0,9 y 0,7kg en los grupos con y sin pan, respectivamente). Esto no debería ser una sorpresa dado que el total energético y la macrocomposición fueron semejantes entre ambos grupos.

En segundo lugar, no existieron diferencias significativas en los lípidos sanguíneos, el control de glucosa y otros registros bioquímicos.

Finalmente, la gráfica superior muestra donde divergen los efectos de cada tratamiento: la adherencia al programa. Un número notorio de transgresiones (deslices en el cumplimiento de la dieta de unas 150kcal) fueron observadas en el grupo sin pan, mientras que no se observó un aumento significativo en las transgresiones dietéticas del grupo con pan.

Además, en los ratios de adherencia reportados por los propios individuos, el grupo del pan puntuó más alto que el grupo sin pan (64,3% versus 55,6%), y el abandono fue notablemente inferior en el grupo con pan que en el grupo sin pan (6,6% vs 21,3%). Aunque las razones para el abandono variaban, la exclusión del pan se reveló como un factor primordial.

Este es uno de esos estudios que desafía poderosamente a la corriente anti-pan/anti-cereales, especialmente en el campo de la reducción de la obesidad. Esta es la conclusión del estudio:

“Este estudio podría ser de gran interés científico dado que puede representar un avance en la comprensión de los problemas nutricionales en individuos obesos/con sobrepeso, y proporciona entendimiento sobre el modo en que estos pueden influir en el control del peso. También puede disipar los mitos de que el pan es un alimento peligroso o calórico, resaltando la utilidad de la una dieta hipocalórica con un programa de formación nutricional como parte del tratamiento del paciente.”

Fuente del estudio: Evaluation of the usefulness of a low-calorie diet with or without bread in the treatment of overweight/obesity. Loria-Kohen V, Gómez-Candela C, Fernández-Fernández C, Pérez-Torres A, García-Puig J, Bermejo LM. Clin Nutr. 2012. Aug;31(4):455-61. [PubMed]   

Traducido y adaptado para Fisiomorfosis.net por José E. «Platón»